ACOGIDA

  

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Objetivos

 

Poner nuestra capacidad de transformación social, como parroquia, al servicio de la integración, inserción e inclusión social de las personas y familias más desfavorecidas.

Conocer las situaciones de marginación, analizar sus causas, buscar cauces de denuncia y transformación en conexión con otras realidades  y organismos religiosos y sociales.

 

Marco de actuación en la Acogida Reflexión sobre la identidad de Cáritas Encuentro programación 05-06

 

 

MARCO DE ACTUACIÓN EN LA ACOGIDA

 

Cáritas, organismo oficial de la Iglesia para el desarrollo de la acción caritativa y social, tiene como finalidad mostrar y hacer realidad el amor compasivo de Dios que quiere el bien para todos sus hijos.

 

Se mueve entre dos realidades:

La comunidad creyente, la comunidad humana, que no debe perder el horizonte de la dimensión más encarnada de la fe.

La comunidad más desprotegida, que debe ser sujeto de su propia liberación y de su inserción plena en la sociedad, de forma que todos seamos ciudadanos de plenos derechos y así mostremos de verdad que Dios es Padre de todos.

 

¿EN QUÉ MARCO MUY GENERAL Y AMPLIO NOS PODEMOS MOVER?

 

 

En el de la lucha por la consecución de un mínimo vital, que conlleva siete cosas: Alimentación, vivienda, vestido, salud, cultura, libertad y paz.

 

Estos siete ejes desarrollan una vida humana con dignidad, y construyen una “pirámide de necesidades” que de abajo arriba contiene los siguientes pisos:

 

Necesidades de autorrealización

(lo que cada uno es capaz de hacer y ser, autocumplimiento)

 

Necesidades de autoestima

(autovalía, éxito, prestigio)

 

Necesidades de aceptación social

(afecto, amor, pertenencia, amistad)

 

Necesidades de seguridad

(cubiertas las necesidades primarias y la protección social)

 

Necesidades fisiológicas

(alimentación, calor, agua, aire...)

 

 

Con frecuencia nosotros nos centramos en el primer o segundo peldaño (y no está mal), y debería estar asegurado para todos los seres humanos, los de aquí y los de allá.

 

Pero en nuestra acción, que hoy queremos programar, hemos de esforzarnos en imaginar qué podemos hacer para que toda la comunidad cristiana (humana) tenga acceso a todos y cada uno de los peldaños.

 

Sabemos que no lo podemos hacer todo (eso sería la sociedad perfecta, sería el Reino de Dios), pero también sabemos que podemos poner y ser cauce para que eso vaya siendo posible.

 

En esta tarea nosotros no debemos ser seres extraños, sino también sujetos de realización. Nosotros estamos y debemos sentirnos parte del proceso, coautores del mismo y, por tanto necesitados de la misma transformación y conversión por la que luchamos en nuestro ambiente.

 

La encarnación lleva consigo cruz, pero es cruz redentora, salvadora.

 

 

OBJETIVOS DEL GRUPO DE ACOGIDA DE CÁRITAS DE LLARANES

 

Conocer y seguir en profundidad las situaciones de pobreza de nuestro entorno.

Implicar a los beneficiarios en su reinserción.

Motivarles en su formación y la de sus hijos.

Atenderles en sus necesidades básicas.

Apoyar las oportunidades de formación de los usuarios, cubriendo los gastos de la misma si sus ingresos no les alcanzan.

Coordinarse con Servicios Sociales

Denunciar las situaciones descubiertas.

 

 

COMPONENTES:

 

Tres voluntarios y el párroco

 

DÍAS DE ATENCIÓN AL PÚBLICO

 

Los jueves. De 11 a 13 h.

 

 

 

REFLEXIÓN SOBRE LA IDENTIDAD DE CARITAS

 

 

I.         EL AMOR PREFERENCIAL POR LOS POBRES.

 

La razón última de la existencia de Cáritas es ser expresión del amor preferencial de Dios por los pobres. Cáritas surge en Iglesia del encuentro de dos motivaciones: la histórica y la teológica.

 

Motivación Histórica: hay Cáritas junto a los pobres y personas que sufren.

 

Motivación  Teológica: hay Cáritas porque el Espíritu del Padre, que ungió al Hijo para anunciar el Evangelio a los pobres, sigue suscitando en la Iglesia el amor a los pobres.

 

En Jesucristo coinciden lo histórico y lo teológico. El cristianismo supera el dilema permanente y el drama de todos los tiempos: o Dios o el ser humano. Cáritas está llamada a superar en Cristo la disociación entre el amor a Dios, invisible, y el amor a los pobres excluidos e ignorados, que ha de ser visible, creíble e inteligible para todos los seres humanos.

 

La escucha de los pobres: EL PADRE

 

Dios ha querido compartir la misma historia que los seres humanos. Sin embargo, la realidad de la pobreza, tangible expresión del mal provocado por el ser humano, aparece en toda su multiformidad.

Los profetas declaran aberrante la religión que antepone el culto ritualista a la justicia con los pobres: “el ayuno que yo quiero es éste, oráculo Señor, :abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, partir tu pan con el hambriento…….(Is.58,6)

En la perspectiva bíblica la pobreza no acontece de modo casual; antes bien, es el resultado de una estructura social injusta que implica  una ruptura de la solidaridad y de la comunión humana.

Al denunciar a los ricos y defender a los pobres, los profetas - en nombre de Dios - toman partido por los pobres, por el  hecho de serlo .

Pero es sobre todo Dios quien opta, en primer lugar, por los pobres. De modo paradójico, la imparcialidad de Dios, Padre amoroso de todos, se convierte en preferencia para con los pobres que de forma nítida encarnó su Hijo, Jesús.

 

La buena noticia para los pobres: EL HIJO

 

La palabra se hizo carne en los gestos, palabras  y acciones de Jesús.

El Padre nos ha dicho lo  que quiere de nosotros, sus hijos,  en la persona de su Hijo.

Por la Encarnación, el amor universal de Dios se hace :

1.    Misericordia entrañable (Lc.15,20-21)

2.    Camino samaritano. (Lc.,10,33-35)

3.    Cercanía sanadora.(Lc. 8,44.53-54)

 

Jesús proclama nítidamente dicho amor a lo largo de su vida y lo sella con su total entrega en la cruz.

Es el mismo amor a los pobres el que impulsa a Jesús a enfrentarse a los poderes sociales, religiosos y políticos de su tiempo, de modo que su predicación se torna con frecuencia en denuncia para los instalados y en buena noticia para los desechados.

De este modo se anuncia la gran obra que el Padre quiere realizar en la persona el Hijo: instaurar un nuevo orden en el que se acabe la opresión de los pobres y la humanidad viva la experiencia de la fraternidad. La gran revelación de Jesús es que Dios quiere manifestarse como Padre de todos en una nueva relación fraterna entre los seres humanista este nuevo estado de cosas lo denomina Reino de Dios. Y lo anuncia como algo inminente y el signo que lo verifica evoca una buena noticia: ¡Hay gozo para los pobres!

 


 

El gran escándalo del cristianismo es que a los pobres no les llegue el Evangelio; en otras palabras, que en ambientes pretendidamente cristianos no haya gozo para los pobres, sino tal vez humillación, marginación, explotación, o simplemente descuido y olvido.

 

El aliento para la misión: EL ESPIRITU SANTO

 

El mismo Espíritu que ungió a Jesús para enviarlo a anunciar el Evangelio a los pobres conduce a sus discípulos hacia la misión de continuar la obra salvadora entre los mas abandonados.

La opción por el pobre nunca es meramente facultativa para el discípulo. Es condición absoluta del seguimiento, ya que pertenece al entramado nuclear del mensaje del mismo Jesús: “Venid, benditos de mi Padre…..porque …cada vez que lo hicisteis….Apartaos de mí, malditos, ….porque daca vez que dejasteis de hacerlo con uno de los mas humildes…(Mt 25, 31-46 )

Mas que exigencia, la opción por los pobres es la resultante de la coherencia de quien participa de la vida y misión del Señor. Esta coherencia se vive con satisfacción en la medida en que uno experimenta la alegría de que el Evangelio y sus signos de liberación han sido comunicados a los pobres de este mundo.” Bendito seas, Padre, de cielo y tierra, porque si has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla.”( Lc 10 -21 ). El gozo de los pobres el gozo de todo seguidor de Jesús, bajo el impulso de su Espíritu.

 

II.        EL MINISTERIO DE LA CARIDAD EN LA VIDA Y MISION DE LA IGLESIA.

 

La Iglesia está dotada de distintos ministerios con múltiples funciones, todos ellos necesarios y complementarios para cumplir la misión por la que existe: evangelizar. En el seno de la misma Iglesia, comunión de carismas y comunidad  misionera, Cáritas organismo de la Iglesia, es promovida, erigida y animada por los obispos para cumplir el ministerio de la caridad que a ellos les corresponde.

Cáritas se siente animada por una misión permanente e irrenunciable: ser Iglesia pobre y para los pobres; ayudando a la misma Iglesia a no caer en la tentación de acumular riquezas y a ser signo de credibilidad de los valores del Reino.

 

1.  Dimensión eclesial

 

1.1 Elemento esencial de la acción global de la Iglesia.

 

El ministerio de la caridad se integra en la Iglesia particular y en cada una de las comunidades como elemento fundamental de su vida y misión. Ninguna comunidad realiza íntegramente su misión si no anuncia el Evangelio, si no celebra la fe y ora, si no sirve con amor a los hermanos mas necesitados.

Palabra, culto y caridad no son acciones yuxtapuestas. Entre el anuncio de la Palabra, la celebración litúrgica y el testimonio de la caridad existen vínculos profundos de modo que ninguna de estas tres acciones debe de caminar por su cuenta con criterios excluyentes. Cáritas es, pues, instrumento que pone en movimiento la corriente del servicio caritativo, expresión del amor de la Iglesia, la cual arranca del Cuerpo de Cristo y acaba en Cristo mismo; ya que el hermano es lugar teológico del encuentro con Dios, y en especial lo es el hermano pobre. Lo cual significa amor a todos por igual, sin discriminación, pero ocupándose especialmente de los mas necesitados. Por consiguiente no se trata de una asociación de libre  inscripción compuesta por “ personas con devoción particular hacia esos asuntos”, sino que es el cauce de la opción preferencial por los pobres, estimulando la participación de los fieles.

Por ello, Cáritas  no sólo ha de constituirse donde haya un grupo de personas con inquietudes y capacidad para trabajar con los pobres; su existencia tampoco depende de que haya problemas de pobreza que no puedan resolverse de otra forma. Ambas razones son insuficientes, pues non dan cuenta de la razón mas profunda de ser de Cáritas. Ésta tiene su fuente en una realidad nuclear que hunde sus raíces y encuentra su razón en el Nuevo mandamiento. “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”(Jn 13-34 ) y en la actualización de ese amor en el seno de la Iglesia. Su papel es “ser icono del amor de Dios al hombre”

Allí donde no aparece visiblemente organizada la dimensión caritativa, la Iglesia ofrece una imagen reducida de si misma.. En definitiva: hay Cáritas fundamentalmente porque hay comunidad cristiana, no solo porque haya pobres.

 

 

1.2 Ministerio integrado en la Iglesia particular.

 

La referencia eclesial de Cáritas ha de ser su realización en la Iglesia particular. Es en cada Diócesis, en comunión con el obispo y pastor, donde Cáritas encuentra su lugar dentro de la Iglesia, a actuando como un elemento dinámico e integrador en la pastoral de conjunto. Por ello,  Cáritas no es en la Diócesis una organización carismática optativa que, desde fuera, se pone a su servicio, ni una sucursal de una organización supradiocesana

 

2 Dimensión evangelizadora

 

La Iglesia existe para evangelizar y la evangelización define su misión e identidad mas profunda. La evangelización es, a un tiempo, contenido del Evangelio y motivo de credibilidad y testimonio, en tanto en cuanto configura el modo de vida del testigo.

 

-- Contenido esencial del mensaje. El amor a los pobres es, ante todo, mensaje y contenido esencial del Evangelio. Antes y más que imperativo moral—que tambien lo es—es Evangelio, buena noticia, motivo de alegría; porque es el anuncio del amor que abraza, acoge y libera. Después y sólo por eso,  es exigencia. Jesús anunció y realizó este Evangelio.

 

--  Motivo de credibilidad—“ La manera de enseñar algo con autoridad, nos recuerda S. Gregorio Magno; es practicarlo antes que enseñarlo”.

 

Testimonio—La acción sociocaritativa de la Iglesia expresa con sus hechos los signos del Reino de Dios: el trabajo por la justicia, la solidaridad con los últimos, la acogida incondicional. El testimonio que reclama la evangelización, cuando se confronta con la situación de nuestro mundo, es la opción preferencial por los pobres, que ha quedado consagrada plenamente en las palabras del mismo Juan Pablo II: “ La Iglesia en todo el mundo…. quiere ser la Iglesia de los pobres….”

Al promover el amor preferencial por los pobres, Cáritas forma parte el ministerio de evangelización y realiza el acercamiento de la Iglesia a los pobres y a la sociedad entera. Por tanto no puede ser concebida ni vivida como una acción periférica, ni mucho menos como una acción de libre elección en al conjunto de las actividades pastorales. Tampoco como “una mera suplencia de las necesidades que no están cubiertas por la sociedad”, sino como expresión y cauce de la caridad, como elemento constitutivo de la misma Iglesia,  llamada en todo momento a manifestar el amor a los seres humanos.

La comunidad cristiana debe de reflejar desde Cáritas su compromiso con los pobres, de modo que la sociedad civil no la perciba al margen o sin  relación con la comunidad eclesial a la que pertenece.

Si “el ser y el actuar de la Iglesia se juegan en el mundo de la pobreza y del dolor, dela marginación y de la opresión, de la de debilidad y del sufrimiento”.la tarea de Cáritas se sitúa en el corazón mismo del ministerio de la evangelización. Por ello, cuando se diga que sus acciones deben de ser significativas, no se entienda que pretende quedarse con el protagonismo o la exclusividad de las mismas, sino mostrar los signos de posibilidad concreta de una vida alternativa fundada en los valores del Reino.

 

 

3 Dimensión Profética.

 

3. 1. Compromiso por la Justicia.

 

El amor preferencial de la Iglesia por los pobres pide su liberación y exige asimismo el compromiso por la justicia. El amor hacia los pobres que no se queda en palabrería reclama justicia. “Quien no practica la justicia, o sea, quien no ama a su hermano, no es de Dios.”

Una Iglesia pobre y de los pobres, por tanto, ha de ser irrevocablemente comprometida con la liberación de los oprimidos, de las personas y de los países que soportan la muerte lenta a causa de una pobreza que ellos no han provocado y que se opone frontalmente al plan salvador de Dios.

La caridad, por tanto, reclama la implantación de la justicia como condición necesaria de su propio progreso y verificación de la realidad. No hay, pues, oposición entre el orden de la caridad y de la justicia:

 

·     Sin la caridad,  la justicia puede parecer totalmente desencarnada  y deshumanizada.

·     Sin la justicia, la caridad corre el riesgo de ser ilusoria e incluso falsa.

 

No olvidemos que la caridad exige una justicia en mayor grado, pues supera la ley del talión y descubre y amplía las exigencias de la justicia hasta el límite de las exigencias del otro: “A quien te fuerza a caminar una milla, acompáñalo dos; al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda” (Mt 5,41-42)

 

3. 2 Dimensión sociopolítica del profetismo.

Por caridad política entendemos, con nuestros obispos, un compromiso activo y operante, expresión del amor cristiano en favor de los demás, especialmente de los mas necesitados, y en favor de una sociedad  más justa y fraterna.

El ministerio de la  caridad es el oído de la Iglesia que escucha los gemidos sin palabras de quienes han sido silenciados y suma su clamor al lamento apagado de quienes sufren, para interpelar junto con ellos a los que no pueden  o no quieren oír. Así lo entienden los obispos. “Denunciar, de manera profética, tosa forma de pobreza y opresión, y defender y fomentar en todas partes los derechos fundamentales e inalienables de la persona.”

Cáritas participa del compromiso por la justicia propio de toda comunidad eclesial y trata de hacerlo viable, particularmente a través del compromiso temporal de los laicos, en la dimensión sociopolítica  de su quehacer. Analiza,  denuncia y actúa ante las situaciones de pobreza, de injusticia, de marginación y de violación de los derechos humanos. Refuerza con su palabra la profecía en la Iglesia, cuando esta denuncia situaciones de injusticia y de opresión. Y toda esta tarea la realiza por amor: por amor a los pecadores, para que se conviertan y vivan y por amor a las víctimas  que son los preferidos de Dios.

Junto a la labor necesaria de denuncia, Cáritas h a de buscar, por encima de todo, hacer posible que los empobrecidos lleguen a ser sujetos agentes de su historia; acompañándolos en la liberación de situaciones de dependencia o ignorancia, y ayudándoles a descubrir las causas que generen su propio empobrecimiento y exclusión social. Al cuestionar el sistema que engendra injusticia y violencia estructural, la caridad adquiere así el rostro de un esfuerzo continuado por la justicia y por el cambio de las estructuras de pecado.

Y dado que Cáritas no es ni una asociación ni un movimiento ni una simple organización, sino diaconía de la Iglesia, cuando denuncia el pecado social lo hace en nombre de toda la Iglesia e implica a toda la Iglesia. De ahí que deba de hacerlo en conformidad con quienes realizan y dirigen el servicio pastoral en las comunidades.

Asume, por tanto, como compromiso vital, anunciar y proponer la utopía cristiana, que abre el horizonte a la esperanza de alcanzar una persona y sociedades nuevas; que serán realidad por empuje ciertamente, de nuestros compromisos humanos pero tambien, y sobre  todo, por la fuerza del Espíritu.

 

4 Dimensión Universal

 

Otra de las dimensiones de la caridad, que afectan a la vida y misión de la acción global de la Iglesia, es la universalidad: una exigencia interna, un desafío histórico,  cultural y ecuménico.

 

4.1       Exigencia del amor

La caridad es,  por su origen y destino, universal. Dios Padre ama a todos y hace hermanos a todos sus hijos. Del mismo modo, Jesús ama a todos, incluso exhorta a sus discípulos a lo humanamente casi irrealizable: el amor al enemigo. La universalidad, lejos de distanciarnos del amor al prójimo próximo, ensancha las posibilidades del amor cristiano en términos de construcción de la fraternidad universal. “la pastoral de la caridad, nos recuerdan  nuestros obispos, tiene que ser universal como el amor cristiano que la inspira. Una Iglesia que se encerrara en los límites estrechos de la propia diócesis, región o nación, no sería la Iglesia de Jesucristo”.

 

4. 2      Desafío histórico.

 

La universalidad de la caridad es un desafío histórico. “Hoy el hecho histórico mas importante, del que todos deben tomar conciencia, es el de que la cuestión social ha tomado dimensión mundial”.

Para los cristianos la fraternidad no tiene límites  ni cotos cerrados, y del mismo modo “ que en  una familia se ama a todos por igual, pero se atiende a los más débiles con especial cuidado, así  la acción social y caritativa de la Iglesia debe volcarse más donde hay menos. Y es en el Tercer Mundo donde están la mayoría de los pobres de la tierra, y donde se dan las mayores necesidades, injusticias y opresiones”. que exigen con urgencia una respuesta significativa, profética y audaz.

Cáritas tiene una gran tarea por delante: dar sentido a la fraternidad universal, comenzando por los últimos de la tierra. El fenómeno de la  aldea global ha de ser leído desde Cáritas como la exigencia de una acción sociocaritativa más universal y católica. Este fruto de la injusticia y explotación que es  el Tercer Mundo, se ha convertido en el paradigma, en el reto universal desde el que hay que analizar y jerarquizar todas las otras injusticias de nuestra sociedad, incluidas las nuevas y crecientes oleadas de inmigrantes que huyen de la miseria. Anhelando encontrar entre nosotros, los países ricos, una vida mejor.

 

4.3       Desafío cultural.

 

Una de las reacciones que la aldea global ha suscitado en el Occidente rico ha sido el cultivo de actitudes y actuaciones solidarias que nos acercan al Tercer Mundo. Sin embargo,  hemos de estar despiertos para acertar a deslindar la cizaña que ahoga del trigo que nutre, y desenmascarar cierta cultura de la solidaridad que hace de los pobres un negocio rentable. En este ambiente la Iglesia tiene el deber  de anunciar las falsas solidaridades  desde el anuncio y el testimonio  explícito de la solidaridad  evangélica, que es la forma que reviste la justicia frente a las situaciones concretas de pobreza, marginación y exclusión, y que exige como respuesta el recurso a la compasión, la generosidad y la misericordia. Esta solidaridad tiene que ver con los procesos ascendentes de dignificación de la vida y condiciones de los pueblos del sur, más que con los espectáculos de luz y sonido que nos presentan una solidaridad tan deslumbrante como carente de sentido.

Cáritas tiene que suscitar en la comunidad cristiana y en el sociedad el compromiso de la solidaridad con todos los pueblos. Por eso debe sentirse llamada a estar junto al mundo de los pobre, sin distinción de lengua, color o procedencia; a discernir lo justo de sus reclamaciones y a ayudar a hacerlas realidad; a dar a conocer su situación de pobreza, difundiendo informes y recabando toda clase de ayudas para sus iniciativas; a prestar atención especial ante grandes catástrofes, sin olvidar que la mayor de las catástrofes es las situación permanente de hambre y miseria  en la que vive gran parte de la humanidad . Si ante las primeras se reacciona con cierta facilidad, las segundas nos suelen mantener en la indifrencia; y esto es una grave omisión para una comunidad creyente.

 

4.4       Desafío Ecuménico

 

La dimensión universal de la caridad puede contribuir hay a superar las discrepancias y divisiones entre las iglesias cristianas y avanzar en el diálogo entre las grandes religiones monoteístas.

Por ello, Cáritas debe participar tambien en proyectos de amplitud cada vez más universal, y así ayudar a nuestra comunidades cristianas  a contemplar la verdadera dimensión de la misión universal ecuménica que los católicos hemos de asumir, abriéndonos a la nueva colaboración

“con los cristianos de otras confesiones, con los creyentes de otras religiones y con todos los hombres de buena voluntad”, ya que en todos los bautizados está presente el Espíritu, en todos los fieles de otras religiones las semillas del Verbo y en todos los hombres de buena voluntad la presencia secreta de Dios.

 

4.5       Fraternidad y Eucaristía.

 

Quienes participamos dela Mesa de la Palabra y de la Mesa del Pan en la que confluyen todos los bienes,” fruto de la tierra y del trabajo humano”, y hacemos memoria de Jesucristo muerto y resucitado, estamos llamados a bendecir a Dios Creador del Universo y a trabajar por multiplicarlos y presentarlos en la mesa del reparto justo. Sabemos que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro planeta están siendo desplazados de esa mesa; lo cual nos recuerda la interpelación de Pablo a los cristianos de Corinto, que celebraban la Eucaristía volviendo la espalda a la mesa de la fraternidad, “pues cada uno se adelanta a comerse su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro está borracho”.

Partir y repartir el pan es uno de los gestos precisos y característicos del Señor Jesús. Para sus discípulos fue uno de los signos de reconocimiento del Resucitado: “ Recostado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo ofreció. Se les abrieron los ojos y lo reconocieron…..”La Eucaristía es comida repartida, vida compartida, familia que se agranda el abrir los ojos de los que en ella participan para que reconozcan que tienen muchos más hermanos de los que pensaban. “ El sacramento de la Eucaristía,  como afirma el Papa, no se puede separar del sacramento del a caridad. No se puede recibir el Cuerpo de Cristo y sentirse alejado de los que tiene hambre y sed (….). De la comunión eucarística ha de surgir en nosotros tal fuerza de fe y amor, que vivamos abiertos a los demás con entrañas de misericordia hacia todas sus necesidades”.

 

 

III        CARITAS EXPRESION COMUNITARIA DEL AMOR PREFERENCIAL POR LOS POBRES.  Funciones y talante permanente de Cáritas.

 

 

Después de exponer las bases teológicas del amor preferencial por los pobres y trazar las dimensiones del ministerio de la caridad, debemos indicar, por último, las funciones permanentes de Cáritas “organismo oficial de la Iglesia para la acción caritativa y social en sus diversos niveles: parroquial, diocesano, regional y nacional” con lo que habremos diseñado las estructuras fundamentales de la identidad y misión de Cáritas.

 

1          Animación de la comunidad y formación de los responsables de la acción sociocaritativa.

 

Cáritas esta convocada a animar y participar activamente en cuantas iniciativas de solidaridad justa surjan en la Iglesia y en la sociedad. Las razones que la impulsan a ello radican, primeramente, en que en nombre de la comunidad cristiana desarrolla el ministerio de la caridad y, en segundo lugar, en que este servicio visibiliza buena parte del amor efectivo de toda la comunidad cristiana hacia los pobres.

 

1.1       Animación de la comunidad

 

La animación de la comunidad comprende entre otras, las siguientes tareas:

a)    Hacer conscientes a los comunidades cristianas y a todos sus miembros de que el servicio a los pobres es un elemento esencial de la identidad y misión evangelizadora de la Iglesia.

b)    Mantener viva la conciencia crítica y ofrecer elementos de análisis para conocer las condiciones reales en que se encuentran los pobres; tanto en el Tercer Mundo como en Cuarto Mundo.

c)    Promover procesos de discernimiento cristiano sobre las condiciones de vida de los pobres y sus anhelos y reivindicaciones.

d)   Invitar y estimular a todos los miembros de la comunidad cristiana a incorporarse, en la medida de sus posibilidades, en el compromiso sociocaritativo con los pobres y excluidos.

e)    Promocionar la vida asociativa y potenciar la acción comunitaria de base, en el marco de los territorios concretos donde se ubican nuestras comunidades cristianas ;colaborando así en la formación de una auténtica sociedad de participaciones

f)     Impulsar la comunión cristiana de bienes y la colaboración personal, según posibilidades, en proyectos e iniciativas al servicio de los más necesitados.

g)    Organizar adecuadamente Cáritas como diaconía, para que el amor a los pobres aparezca con toda la eficacia que le es propia.

h)   Contribuir a que la comunidad cristiana y cada uno de sus miembros viva y actúe, en todo, de acuerdo don el Espíritu de las Bienaventuranzas.

 

1.2       Formación.

 

“La formación y acompañamiento para la educación en la caridad, la solidaridad y la promoción de la justicia es una exigencia de la madurez en la fe y una necesidad urgente. Sólo así las comunidades cristianas y sus miembros podrán  reconocer más plenamente y asumir más conscientemente sus responsabilidades de la vida y misión de la Iglesia”.

La función de animar a la comunidad cristiana exige la adecuada formación de todos los que asumen alguna tarea en el ejercicio del ministerio de la caridad. Si todos estamos llamados a servir a los pobres y a colaborar con Cáritas –expresión del servicio de toda la comunidad—no todos podemos ni debemos hacerlo de la misma manera.

Esta formación abarca:

a)    Las exigencias de la dimensión de la caridad; a partir de la vivencia de la fe y del sentido de pertenencia a una comunidad de creyentes.

b)    El análisis y la lectura creyente de la realidad de injusticia, pobreza, marginación y exclusión que existen entre nosotros.

c)    La concepción del ser humano como un ser único, lleno de potencialidades y capaz de participar, mediante su relación con los demás, en la construcción de su propia historia.

d)   La invitación a que el voluntariado se dote de instrumentos y herramientas de trabajo que encaucen positivamente su ofrecimiento gratuito, posibilitando tanto el crecimiento personal como el sentido de convivencia, de equipo de coordinación.

e)    La formación y el acompañamiento permanentes que deben contribuir a la madurez en todas las dimensiones, que conducen a ser simultáneamente teólogo, técnico y testigo.

 

 

2          Promoción de actuaciones coherentes y significativas.

Cáritas debe impulsar y colaborar, de acuerdo con su propia identidad, en cuantas iniciativas se promuevan en la Iglesia y en la sociedad al servicio de los pobres. Por tanto Cáritas ha  de cuidar que sus actuaciones sean  punto de referencia y pauta que, con una gran carga de calidad, muestran a otros un talante propio de saber hacer y ofrecen un estilo que invita a recorrer el camino del servicio a los pobres y excluidos de una manera peculiar.

 

3          Coordinación de la acción sociocaritativa.

Cáritas existe en la Iglesia para ser un auténtico ámbito de encuentro del imperativo eclesial del ministerio de la caridad. Definida por nuestros obispos como “Cauce ordinario y oficial de la Iglesia particular para la acción caritativa y social,” está llamada a ser “lugar de encuentro de la comunidad cristiana para un mejor servicio a los pobres”, y, cuando y donde exista debe colaborar en “una plataforma amplia donde se puedan encontrar las instituciones dedicadas a lo social y caritativo”.

Esta coordinación de la acción social debe contemplar, entre otras, las siguientes tareas:

a)    Reconocer, animar y apoyar la diversidad de carismas y servicios existentes en la comunidad eclesial.

b)    Facilitar el encuentro, intercambio y colaboración de comunidades, instituciones, grupos y personas que actúan en el ámbito de la pobreza y exclusión.

c)    Vincular la acción sociocaritativa tanto a la pastoral del conjunto como, en concreto, a las acciones fundamentales de la comunidad cristiana: anuncio del Evangelio y celebración de la fe.

Para que esta coordinación sea real la Cáritas Diocesanas han de estar integradas en la pastoral orgánica de la Diócesis, y, a través de ella,

en su misión evangelizadora.

 

4.         Comunicación cristiana de bienes

 

La comunidad de bienes es expresión de la comunión eclesial y un signo de su vitalidad. En la Iglesia de Jerusalén el ejercicio de la comunión eclesial se manifestaba en el hecho de que los creyentes vivan y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían según la necesidades de cada uno. “Todos estamos llamados a aliviar la miseria de los que sufren cerca o lejos de nosotros, no sólo con lo superfluo, sino con lo necesario “

Cáritas debe movilizar la comunidad en la perspectiva de compartir fraternalmente los bienes de todo tipo y no sólo económicos.

Compartir los bienes económicos será una expresión de amor, de superación del modelo actual de sociedad consumista y de apuesta por la solidaridad efectiva y tangible.

Junto a esta perspectiva, la universalidad  del amor que propugna la Iglesia hace que Cáritas se sienta llamada a traspasar los límites de sus propios espacios para acercarse a todos los pobres de la tierra; de modo especial a los que soportan las mayores necesidades, injusticias y opresiones,

 

 

5       La Mística de Cáritas en el ser y en el hacer

 

5.1       Los pobres, lugar de encuentro con Dios.

El mundo de la pobreza es lugar privilegiado para el encuentro con Dios, del mismo modo, que el ejercicio de la solidaridad se constituye en lugar en el que Dios se nos revela, desde el cual nos habla y en el cual tenemos acceso a él.  “La solidaridad con el pobre es una de las formas de decir Dios hoy “.Comprender y vivir en lo posible esta presencia de Dios no forma parte de ninguna función añadida, sino más bien del talante, la mística y la espiritualidad en la que debe beber cotidianamente quien se encuentra inmerso en la acción sociocaritativa de la Iglesia. Cáritas, diaconía del ministerio de la caridad de la Iglesia, asume, asume “los gozos y las esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”. Al asumir sus condiciones de vida, apoyar sus justas aspiraciones y cargar con sus sufrimientos identifica en los pobres a Jesucristo. La espiritualidad  que se nos propone desde Cáritas, como toda espiritualidad cristiana, es la del seguimiento a Cristo .Se nos llama a un lugar de muerte y resurrección. La Pascua cristiana se reproduce tanto en los signos de muerte :pobreza, deshumanización, exclusión social, insolidaridad…; como en los signos de Vida Nueva: miedo vencido, protagonismo de los excluidos, solidaridad afianzada, creación de procesos concretos de crecimiento y liberación, empatía y a cogida incondicional a los mas pobres….Somos conscientes de que vivimos inmersos en le encuentro con el Señor que se nos revela y oculta  al mismo tiempo, en el rostro del pobre.

El misterio de la Encarnación se prolonga en el ministerio de la caridad, cuando la comunidad cristiana y cada uno de sus miembros reconocen la dignidad de los pobres, comparten sus problemas y apoyan y apoyan sus legítimas aspiraciones. En esta tarea no basta con recomponer lo roto, es preciso renacer  desde una nueva dimensión. Estamos llamados a ser más, a sentirnos siempre en camino, llegando a las raíces mas hondas de la persona, allí donde acontece la verdadera liturgia del encuentro.

 

5.2       Unidad de vida en el Espíritu y compromiso frente a la pobreza.

La opción preferencial por los pobres se inserta en el corazón mismo de la vida en el Espíritu, por lo que toda espiritualidad cristiana ha de plantearse la relación armónica que debe establecerse con la pobreza y los pobres. Esto exige que nuestro s ser Cáritas no se entienda como deber trabajo, y quehacer, sin más, sino más bien como carisma, servicio, y estilo de vida. Nuestro ser Cáritas no proviene del mundo organizado de las tareas y funciones, sino de la afección personal y comunitaria que produce en nuestras vidas la irrupción de los pobres.

 

La vida según el Espíritu supone la relación personal con los pobres, mueva al estudio de sus condiciones de vida, al análisis de las causas que las producen y empuja a buscar soluciones. La vida según el Espíritu convierte la misericordia entrañable en pasión por la justicia; fortalece las propias convicciones y renueva nuestra capacidad de diálogo; nos coloca en el camino de la compresión con todos u la compasión con los que sufren; nos sitúa en el ámbito de la conversión permanente y la búsqueda de un talante evangélico en nuestro ser, en nuestro saber y en nuestro saber hacer.

 

Lo cual supone que Cáritas debe evitar siempre las asechanzas de una burocratización exagerada o de un profesionalismo extremo, que maten el espíritu y no dejen lugar para la acción de los voluntarios con carisma para la acción caritativa y social.

 

5.3       Espiritualidad integradora

 

Si toda la vida cristiana discurre en la doble coordenada de amor  a Dios y al prójimo, el ministerio de la caridad ha de contribuir a superar la tentación de contraponer acción y contemplación, compromiso sociopolítico con Dios, lucha por la justicia y vida espiritual. Todas estas realidades están vinculadas entre sí y son complementarias.

 

Solo la experiencia profunda de Dios rompe las disyuntivas y nos ayuda a ejercer el ministerio de la caridad: más que como trabajo, como servicio; más que como una actividad, como un estilo de vida;  más que como una iniciativa personal, como enviados de Aquel con quien nos encontramos entrañablemente religados.

 

Para amar y servir a los otros, especialmente a los olvidados de este mundo, como nosotros hemos sido amados, necesitamos pedir que el Espíritu “ nos encienda el fuego de su amor; para que veamos al pobre como Cristo lo ve, le amemos como Cristo le ama, y le sirvamos como Cristo le serviría en su tiempo, y quiere seguir haciéndolo en el nuestro, ahora por medio de nosotros.

 

5 4       Espiritualidad en la vida cotidiana

La caridad es un carisma, un don del Espíritu: el único que no pasará nunca. Es también un verdadero ministerio: de servicio organizado a los pobres de la tierra. Pero también es por último, un modo concreto de existencia .la que conlleva el seguimiento de Jesús.

 

5.4.1    Adhesión a la pobreza evangélica.

Es incompatible con el Evangelio vivir en la abundancia mientras que a otros le falta lo necesario. Más aún, el amor a los pobres lleva consigo la opción por la pobreza evangélica, como forma de vida sencilla y modesta, que libera la existencia  de pautas de  comportamiento que llevan al acaparamiento de riquezas, a la ansiedad por consumir o a gastar inútilmente lo que otros seres humanos necesitan para no morir o para vivir con un mínimo de dignidad.

 

 

5.4.2    Experiencia concreta de compartir

Cáritas no puede ser sólo una Institución que canaliza el compartir de los otros, sino una verdadera experiencia de compartir. En la vida de Cáritas y en la de sus agentes, además de dialogar y decidir sobre criterios de organización, de gestión o de racionalización, deben fluir los planteamientos que conducen a la  implicación, la inmersión y el ser para los demás en el esfuerzo gratuito, que parte de un sincero amor a los pobres. Cuando falta ese amor, sobra la burocracia. “Podríamos tener una perfecta organización, abundancia de medios económicos y expertos en problemas sociales, pero si no tenemos caridad, nuestras instituciones serán  frías, sin alma y a nuestra acción caritativa y social le faltará impulso, entusiasmo, entrega, constancia, paciencia, ternura  y generosidad  “

 

5.4. 3   Cercanía y convivencia con los pobres

A los pobres no se les puede vivir de memoria. Empatizar con la causa de los pobres nos conduce a modelar una espiritualidad donde puedan crecer en verdad las entrañas de misericordia, haciendo de nosotros hombres y mujeres de la compasión, del sufrimiento compartido, de la acogida incondicional, de la esperanza, trabajada y del diálogo lúcido y comprensivo

 

5.4.4                Autenticidad y profundidad en nuestras vidas.

Aspectos ambos nunca incluidos. Más que de una autenticidad objetiva se trata de hacernos auténticos a nosotros mismos transitando en el camino o estando dispuestos al cambio y a la

modificación de actitudes y opciones. De modo complementario, la dimensión de profundidad evita que el cristianismo se viva a medias, superficialmente, y nos sumerge en la realidad vivida en su verdadera radicalidad.

 

5.4..5               Gratuidad como eficacia del amor.

El amor cristiano, porque es verdadero amor, tiende a ser eficaz; no es un amor idealista ni abstracto; al contrario, parte de las necesidades concretas del otro. Este deseo de eficacia da un nuevo sabor a la vivencia de la gratuidad.. “ El mundo de los pobres nos enseña cómo ha de ser el amor cristiano (…)que debe ser ciertamente gratuito, pero debe buscar la eficacia histórica”. La gratuidad que nace del abajamiento compasivo hacia el que clama justicia, no suprime la preocupación por la eficacia, la exige.

 

5.4. 6               Vivencia de que somos enviados

 

La misión no es solamente un trabajo o una actividad; la misión, la diaconía caritativo-social; es una cuestión fundamental de vida y de estilo de vida. Se trata del lugar donde, siendo enviados, se da testimonio del Cristo compasivo y misericordioso, aquí y ahora.

 

La sencilla verdad de que todos los seres humanos tenemos un solo Dios padre, hace del trabajo de Cáritas una tarea de construcción universal, con un amor sin fronteras, liberados de todos los signos antifraternos, siempre abiertos a un más y mejor; sin renunciar a los Cielos Nuevos y la Tierra Nueva donde habitará las justicia y “no habrá más llanto ni dolor, ni sufrimiento, ni muerte” (AP 21,4). Así daremos razón de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestra caridad; ya que

 

 

ª    LA FE SE VERIFICA EN EL TESTIMONIO

 

ª    LA ESPERANZA SE HACE CREÍBLE EN EL TESTIMONIO

 

ª    LA CARIDAD ES TESTIMONIO.

 

 

 

ENCUENTRO PROGRAMACIÓN CURSO 2005 2006

 

El día 5 de octubre un grupo de 13 personas del equipo de Cáritas Parroquial ha dedicado el día de convivencia a reflexionar sobre la realidad de pobreza, marginación y exclusión del mundo en que vivimos a partir de varias presentaciones preparadas para el encuentro: "El agua", "Proyecto SEFCA 05" y "África".

La tarde la dedicamos a poner en común las programaciones de cada uno de los grupos, que aparecerá en la programación anual y terminamos con la celebración de la Eucaristía.